
Rueda sobre la orilla
Acaso en lo perdido
De si mismo
Esté el aprendizaje
Y en el agua
El misterio
Se interroga
Una y otra vez en cada rompiente.
Así tambièn es el nacimiento
De lo viviente
Donde el paso continúa
Al arrojarse al vacío
Inaugural del llanto
Del hombre y su silencio.
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victor dijo...
Es un poema precioso, Silvia y que dice nucho de nuestro misterioso andar por esta vida.
En cada rompiente de cada día nos preguntamos y quizá la respuesta está tan cerca que nos lo podemos creer: la misma vida.
Un abrazo.
Gracias por visitarme, silenciosamente :)
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Miguel Schweiz dijo...
Silvia, he estado mirando todos tus blogs. Todos; es que tienes muchos :)
Y son fascinantes, porque tienes poesías fantásticas, no sólo íntimistas, sino lo que dedicas a esos grandes de siempre y en verso. Además de las frases que no puedes parar de leerlas cuando empiezas, ufff.
Pues me quedo en todos por los que pasaré regularmente y me he enamorado del blog de tu madre, es maravilloso. Ya le voy a poner unas letras a ella también:)
Un grna abrazo Silvia