
a tu mirada agitada
me iré desplegando
hasta abrazar tu aliento
y por ese instante
ser tu respiración
más profuna; esa bocanada
hacia el mar allí
donde el más espeso
de tus secretos alguna vez
se dejara fluir
quizás mañana
cuando las palabras regresen
y se diluyan sin orillas
detrás del abismo.
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